| La voz del caballero Agilulfo llegaba metálica desde dentro del yelmo cerrado, como si no fuera una garganta sino la propia chapa de la armadura la que vibrase. Y es que, en efecto, la armadura estaba hueca,Agilulfo no existía. Sólo a costa de fuerza de voluntad, de convicción, había logrado forjarse una identidad para combatir contra los infieles en el ejército de Carlomagno. Agilulfo puso todas sus fuerzas en un orden deseado y lo hizo con tal sentido de la exactitud que consiguió robar el corazón a la altiva amazona Bradamante. En esta hermosa fábula sobre la identidad, sobre la diferencia entre ser y creer que se es, Calvino se pregunta la razón por la que un hombre es amado, por la que otro desea vengarse, por la que un tercero se considera hijo, amante, amigo o caballero. La respuesta se encuentra tal vez en la pregunta misma, en su melancolía y su extrañeza. Italo Calvino (Santiago de Cuba 1923 Siena 1985) inició su trayectoria como escritor en las filas del neorrealismo italiano. Con el paso del tiempo fue abandonando su costumbrismo y su compromiso ideológico para sumergirse, cada vez más hondamente, en lo fantástico y lo alegórico. Siruela ha publicado de este autor Palomar , Ermitaño en París: páginas autobiográficas y, en esta colección, De Fábula , Seis propuestas para el próximo milenio , Las ciudades invisibles , El vizconde demediado , El barón rampante , Marcovaldo , La jornada de un escrutador , Si una noche de invierno un viajero , El castillo de los destinos cruzados y Colección de arena .
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