¿Se puede consentir otra biografía de Carlos Gardel? La respuesta, seguramente, hemos de hallarla en estas nuevas páginas de Marily Contreras. Biografiar a Gardel es siempre una aventura no exenta de riesgos. Presupone -aún sin declararlo propósito- asumir bandería en la controversia que, desde antes de Medellín, se sustenta sobre sus orígenes y su filiación.
Pero Gardel -ya lo he apuntado en otras líneas- es permanente materia seductora para el estudio histórico, el ensayo psicológico, la novela cursi, la teoría del tango, las evocaciones nostalgiosas y, más aún, sobre la inconclusa polémica acerca de su verdadera nacionalidad, porque frente al juicio definitivo -y laudatorio- sobre su arte se abisma el misterio de su vida que torna siempre provisoria toda conclusión.
Más poco importa qué trinchera ocupe el biógrafo -la autora en este caso-, siempre que sepa urdir de modo coherente y ameno la compleja y acaso secreta trama de su vida. Y así lo ha hecho Marily Contreras.
¿Quién es ese zorzal? La autora pone este interrogante en boca de uno de los personajes de su obra, quien así se expresa seducido por la magia de la voz y del canto de Gardel. Pero es ella misma quien intenta la respuesta. Y lo hace con trazo firme, sin que su pluma se detenga ociosamente en el recurrido anecdotario gardeliano tan ajeno a cualquier sondeo histórico.
Marily Contreras elabora esta biografía íntima de modo desapasionado, o dicho de otra manera, sin las desmedidas hipérboles a que nos han acostumbrado los epígonos de la biografía oficial.
Es ésta una obra que pretende mostrar un Gardel despojado de las alabanzas del mito, protegido del lugar común, hilvanando la historia de una vida que, entre las muchas que se han imaginado podría, acaso, ser la verdadera.
Gardel es siempre inasible si se lo pretende concreto y real. A toda obra sobre su vida hay que concederle cierta libertad para imaginar lo que se ignora, para afirmar certezas frente a las dudas y perplejidades, para encontrar un modo de compaginar tanto documento contradictorio y para desbrozar lo histórico de lo meramente anecdótico.
Pero, más allá de este ejercicio, Gardel ha sido -y es- como lo quiere el pueblo, un semi-dios a su imagen y semejanza capaz de las hazañas más inverosímiles.
Es un soplo la vida, es una biografía digna de leerse a fondo. Marily Contreras lo merece por la calidad y el entusiasmo que ha puesto en su obra.
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