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Sobre Mario Levrero en la prensa extranjera
Fuente: El Clarín de Argentina
AUTOR DE CULTO URUGUAYO Murió el escritor Mario Levrero
Montevideo Ansa y DPA
En Montevideo dicen, por bromear, que hay dos clases de lectores uruguayos: los que se iniciaron leyendo a Mario Benedetti y los que optaron por la literatura fantástica de Mario Levrero (64), quien murió anoche de un aneurisma cardíaco. Levrero era un autor de culto, verdadero "obispo literario" para los más jóvenes. Se lo encasilló en la ciencia ficción por su novela inicial, Ciudad (1970), publicada por Marcial Souto en Minotauro. En 2000, Levrero ganó la Beca Guggenheim y la editorial Plaza & Janés reeditó Ciudad en España junto a su otra novela clave, El lugar (1984).
Los mexicanos descubren a Levrero cuando Bernard Goorden publica los pequeños relatos de Caza de conejos (1986). Pero si le gustaban Philip K. Dick, el cine de Buster Keaton y las historietas de La pequeña Lulú, Levrero aclaraba que amaba más a Kafka y la novela policial. "Mis libros hablan de los movimientos del alma, no de marcianos", decía.
En sus relatos, la primera persona del narrador juega con la autobiografía, el horror paranoico, el erotismo, la parapsicología y el humor. Levrero nació en Montevideo el 23 de enero de 1940 y vivía cerca del extraño Palacio Salvo. Por épocas fue fotógrafo, librero, autor de crucigramas y últimamente, editor vocacional. También publicó, entre otras novelas, París (1979), Fauna (1987), Dejen todo en mis manos (1994), El alma de Gardel (1996) y El discurso vacío (1996).
Entre sus libros de cuentos están La máquina de pensar en Gladys (1970) y Aguas salobres (1983). Con el dibujante Lizán hizo las historietas Santo Varón y Los profesionales. En los 80, a pedido de Osvaldo Soriano, escribió dos folletines para un diario porteño: Nick Carter y La banda del ciempiés. Los montevideanos lo recordarán también por su concurrido taller literario y sus seudónimos: Lavalleja Bartleby, Alvar Tot, Sofanor Rigby, Jorge Varlotta y Tía Encarnación.
Fuente: El Sol de Zacatecas de México
Murió el escritor uruguayo Mario Levrero Por: DPA Publicado: Martes, 31 de Agosto de 2004 8:49 AM
Montevideo. - El escritor uruguayo Mario Levrero, cuya obra fue publicada en diversos países, falleció hoy en Montevideo a los 64 años, informaron medios de prensa locales.
El escritor había dicho tiempo atrás, luego de padecer un problema cardiovascular, que no quería recibir tratamientos médicos, y murió hoy a causa de un aneurisma de aorta, informó la radio El Espectador de Montevideo.
Levrero fue redactor jefe de revistas de ingenio, fotógrafo, guionista de cómics y publicó las novelas La ciudad (1970), París (1980), El lugar (1984), Dejen todo en mis manos (1994), El alma de Gardel (1996) y El discurso vacío (1996).
También escribió los libros de cuentos La máquina de pensar en Gladys (1970), Todo el tiempo (1982), Aguas salobres (1983), Los muertos (1986), Espacios libres (1987), El portero y el otro (1992), entre otros. La mayor parte de sus cuentos fueron publicados en Argentina.
En los últimos años Levrero, que también escribió bajo los seudónimos Alvar Tot y Lavalleja Vartelbit, estuvo a cargo de varios talleres de escritura.
Su narrativa se caracterizó por utilizar la primera persona, y según críticos, por presentar un mundo caótico, distorsionado, cruel, obsesivo, asfixiante.
Uruguay ha perdido en los últimos meses a varias de sus escritores con destaque a nivel internacional.
En abril murió Alejandro Paternain y en julio falleció la poetisa Marosa di Giorgio, considerada una de las escritoras uruguayas más importantes del siglo pasado.
Fuente: Agencia de Noticias Xinhua de China
Fallece escritor uruguayo Mario Levrero
MONTEVIDEO, 30 ago (Xinhuanet) -- El escritor uruguayo, Mario Levrero, falleció hoy a los 64 años en el hospital Británico de Montevideo.
Levrero nació en la capital de Uruguay en 1940, logró el reconocimiento de los críticos y lectores con sus obras. Trabajó en "El Dedo", "Guambia", "El ojo sagaz" y "El Péndulo" entre otras revistas uruguayas y argentinas.
Entre sus novelas se destacan "La ciudad" (1970), "París" (1979) y "El lugar" (1982, reeditada y aumentada en 1991), que forman lo que el propio autor denominó trilogía involuntaria.
Asimismo Levrero publicó "Fauna. Desplazamientos" (1987), "El sótano" (1988), "Dejen todo en mis manos" (1994), "El alma de Gardel" (1996) y "El discurso vacío" (1996). Este último con resonancias autobiográficas.
Levrero también se especializó en crucigramas y juegos de ingenio y fue autor de un Manual de parapsicología (1980). Además, reseñó libros en el suplemento Cultural de "El País" y fue columnista de "Posdata". Fin
Fuente: AnsaLatina.com
MONTEVIDEO, 30 (ANSA) - El escritor uruguayo Mario Levrero, autor de múltiples narraciones de vigorosa imaginación, murió hoy en Montevideo a los 64 años a raíz de una crisis cardíaca, informaron sus familiares. Entre sus novelas se cuentan La ciudad (1970), París (1979) y El Lugar (1991), que formaron parte de lo que el propio autor definió como "trilogía involuntaria". Además de su obra narrativa, Levrero colaboró con numerosas revistas lúdicas, de humor, de entretenimiento y ciencia ficción, revelándose como un vocacional en la elaboración de crucigramas y juegos de ingenio.
Fuente: La Nación de Argentina
URUGUAY Murió el escritor Mario Levrero
MONTEVIDEO (DPA).- El escritor uruguayo Mario Levrero, cuya obra fue publicada en diversos países, falleció ayer en Montevideo, a los 64 años. El escritor había dicho tiempo atrás, luego de padecer un problema cardiovascular, que no quería recibir tratamiento médico, y murió por un aneurisma de aorta. Levrero fue redactor jefe de revistas de ingenio, fotógrafo, guionista de historietas y publicó las novelas "La ciudad" (1970); "París" (1980); "El lugar" (1984); "Dejen todo en mis manos" (1994); "El alma de Gardel" (1996) y "El discurso vacío" (1996). También escribió los libros de cuentos "La máquina de pensar en Gladys" (1970); "Aguas salobres" (1983); "El portero y el otro" (1992), entre otros. La mayor parte de sus cuentos fueron publicados en la Argentina.
Fuente: El Mercurio OnLine de Chile
Murió el escritor uruguayo Mario Levrero Lunes 30 de Agosto de 2004 12:48 DPA
MONTEVIDEO.- El escritor uruguayo Mario Levrero, cuya obra fue publicada en diversos países, falleció hoy en Montevideo a los 64 años, informaron medios de prensa locales.
El escritor había dicho tiempo atrás, luego de padecer un problema cardiovascular, que no quería recibir tratamientos médicos, y murió hoy a causa de un aneurisma de aorta, informó la radio "El Espectador" de Montevideo.
Levrero fue redactor jefe de revistas de ingenio, fotógrafo, guionista de cómics y publicó las novelas "La ciudad" (1970), "París" (1980), "El lugar" (1984), "Dejen todo en mis manos" (1994), "El alma de Gardel" (1996) y "El discurso vacío" (1996).
También escribió los libros de cuentos "La máquina de pensar en Gladys" (1970), "Todo el tiempo" (1982), "Aguas salobres" (1983), "Los muertos" (1986), "Espacios libres" (1987), "El portero y el otro" (1992), entre otros. La mayor parte de sus cuentos fueron publicados en Argentina.
En los últimos años Levrero, que también escribió bajo los seudónimos Alvar Tot y Lavalleja Vartelbit, estuvo a cargo de varios talleres de escritura.
Su narrativa se caracterizó por utilizar la primera persona, y según críticos, por presentar "un mundo caótico, distorsionado, cruel, obsesivo, asfixiante".
Uruguay ha perdido en los últimos meses a varias de sus escritores con destaque a nivel internacional.
En abril murió Alejandro Paternain y en julio falleció la poetisa Marosa di Giorgio, considerada una de las escritoras uruguayas más importantes del siglo pasado.
Fuente: El Deber de Bolivia, por el escritor uruguayo Emilio Martínez Publicado el 4 de setiembre de 2004
Adiós a Levero
El pasado 30 de agosto, un cable despachado desde Montevideo daba cuenta de la triste noticia: Mario Levrero, escritor nacido en 1940, había muerto en la mañana a raíz de una crisis cardíaca. El comunicado agregaba una somera lista de los títulos principales del autor y muy poco más. Lo suficiente para que este escritor de culto, tal vez el mejor narrador uruguayo de las últimas décadas, siga manteniéndose detrás del velo, como lo estuvo en vida la mayor parte del tiempo.
Y no es que le faltaran méritos literarios para ser del dominio público él, seguramente, se habría burlado de esta expresión-, sino todo lo contrario. Las razones para que Levrero no haya sido reconocido como uno de los escritores más relevantes en las letras del Uruguay, y que su difusión internacional no hubiera alcanzado una cota considerable -a diferencia de un par de nombres que nos acompañan con tenacidad y hartazgo desde los años Ž60-, habrá que buscarlas en otra parte.
Y es que este Mario nunca tuvo, ni pidió, otra coartada para la literatura que el mero placer de su ejercicio. Nada de mercadeos ni de convenientes compromisos, que sumaran lectores a través de alguna etiqueta. Como él mismo dijo, son auténticos escritores, de alma, los que no escriben para algo sino por algo: escriben por necesidad de escribir, que es la única fuente de la que surge auténtica literatura.
Si el público para su obra no fue masivo, fue en cambio extraordinariamente fiel. O cómplice, habría que decir. Carmen Simón comentaba que, aunque Levrero tenga pocos lectores, éstos se convierten en lectores leales que nunca lo abandonan porque no pueden y, además, no quieren escapar.
Escribía para un solo lector (nunca dos veces la misma persona) y creó un aparato literario a la vez caótico y lúdico, pesadillesco y festivo, que volcó en libros tan sorprendentes como La ciudad (su primera novela, publicada en 1970 y reeditada en el 2000 por Plaza & Janés), París (1979) y El lugar (1984). Estas tres obras componen lo que se ha denominado su trilogía involuntaria, aunque él mismo ha discutido este calificativo.
Junto a títulos inolvidables como La máquina de pensar en Gladys (1970) y Nick Carter se divierte mientras el lector es asesinado y yo agonizo (1975-1992), o de aquel increíble Manual de Parapsicología -escrito por encargo del misterioso profesor Torri-, estos libros forman parte de un corpus alucinado, por momentos kafkiano y a veces salido de la más tortuosa tira cómica, de esos pulp que Levrero degustaba con pasión fanática.
Según cuenta Ana Inés Larre Borges, cada libro de Levrero fue escrito escuchando cierta música en particular. Por ejemplo, La Ciudad y los Beatles, o el cuento Caza de conejos con piezas de Schubert como La muerte y la niña y La trucha. Sólo una de las tantas manías o rituales de este escritor-esfinge que también supo desempeñar, entre otros oficios inconcebibles, los de crucigramista y director de cine mudo.
A lo largo de los años, prohijó una serie de heterónimos entrañables, como Lavalleja Bartleby, Alvar Tot, Sofanor Rigby y la temible Tía Encarnación. Ellos le acompañarán en el último viaje, que Levrero hará, seguramente, bien pertrechado con una novelita de Rex Stout y una revista de Los Cuatro Fantásticos.
Emilio Martínez
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